Decisiones tributarias en tiempos difíciles

Por estos días los contadores y las empresas continúan trabajando en la preparación de los antecedentes contables, registros y en el cumplimiento de las declaraciones juradas anuales. Es la natural presión de los impuestos de esta época, pero hay otra cada vez creciente y que actúa en paralelo, y que está generando incertidumbre y angustia en la población, cual es: no infectarse con el “coronavirus”. Ya en un par de horas los casos suman más de 200 y el Minsal proyecta ahora 100 mil casos, donde 15 mil serán hospitalizados. Por lo que resulta lógico y acertado favorecer el cumplimiento tributario y de los demás trámites por una vía electrónica.

Asimismo, el propio Servicio de Impuestos Internos frente a la contingencia señala en su web un plan de nuevos servicios y trámites en línea, el cual lo dará a conocer a los contribuyentes en un muy breve plazo. Se supone que llegará un momento, tal como ha ocurrido en Italia o España, por ejemplo, que conducirá a la población a un estado de cese de las actividades. De ahí, entonces, la necesidad de anticiparse a los hechos.

El próximo 1 de abril se inicia la segunda etapa de la Operación Renta AT 2020: la declaración del formulario N° 22, esto es, el envío de la declaración correspondiente a los impuestos anuales a la renta. Además, las empresas también dispondrán solo de ese mes para aclarar y sellar la situación de su nuevo régimen tributario, según dispuso la reforma tributaria de la Ley N° 21.210, de D.O. 24.02.2020 que “Moderniza la Legislación Tributaria”. Las cargas no son pocas.

Lo anterior se traduce en que los mismos contadores que ya han trabajado arduamente para cumplir con la etapa previa del proceso Renta, deberán continuar abordando temas y tomando decisiones claves para sus clientes dentro de un escenario cada vez más restringido para el contacto entre las personas y que, por cierto, en este momento busca favorecer enormemente lo digital, pero ¿hasta qué punto? Las medidas paliativas que se barajan para su implementación nos hablan del diferimiento de plazos y del pago de los impuestos. En este momento todo sirve, pero siempre que la enfermedad no desate un caos colectivo que haga peligrar incluso hasta el mundo de la internet, el que al fin de cuentas lo operan personas vulnerables de carne y hueso.

La mejor decisión: ser responsables ante la prevención de la enfermedad y cumplir con las obligaciones tributarias rápidamente, ahora que aún usted puede hacerlo.

SANTIAGO, martes 17 de marzo de 2020.

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