Escenario del Comercio Exterior chileno y su oferta exportable

En términos económicos, Chile recibe el 2022 con resultados positivos. Según cifras del Informe de Política Monetaria de diciembre de 2021, el Banco Central de Chile sostiene que el crecimiento superará lo proyectado en septiembre (entre 10,5 y 11,5%) alcanzando un 12%, resultado de un alza en el gasto liderado por el consumo privado el cual llegó a un 27,5% anual en el tercer trimestre, siendo el mayor entre las variables del gasto generado por la expansión del comercio y los servicios. Esta alta demanda provocó que la inflación alcanzara un 6,7% a noviembre de 2021, aun cuando no se tienen cifras de cierre la entidad estima que ésta será cercana al 7%.

Sabemos que este crecimiento no es sostenible en el tiempo y que se debe al poder adquisitivo de los consumidores debido a medidas gubernamentales y no al producto de salarios vía empleo, provocando a su vez que el crecimiento del PIB de Chile se sitúe entre los más altos del mundo. No obstante, las proyecciones para el 2023 plantean un escenario con más equilibrio económico, con una inflación cercana al 3%, lo que deja a Chile en una posición medianamente estable y con mejores expectativas entre sus vecinos regionales.

Por su parte, el Servicio Nacional de Aduanas señala que las exportaciones crecieron un 31% con ventas por US$83.469,00 millones, y las importaciones un 56,5% producto de compras por US$78.588,80 millones, lo que significó una recaudación tributaria de más de 16 mil millones de dólares, es decir, un incremento del 50,3% entre enero y noviembre de 2021.

China continúa siendo nuestro primer socio comercial. Las importaciones desde el gigante asiático alcanzaron el 28,8% del total de compras al exterior, Estados Unidos un 17,5% y Brasil con un 8,7%. Las compras de productos no combustibles crecieron un 52,4% respecto del año anterior.

El ingreso a arcas fiscales por concepto de gravámenes alcanzó los US$16.106,00 millones entre enero y noviembre de 2021. Sólo por concepto de IVA se recaudaron US$14.673,00 millones correspondiente al 91,1% del total recaudado, un 3,6% de Derecho Ad Valorem y un 2,3% de Impuesto Específico a los Combustibles. Cabe recordar que la firma de los 30 Acuerdos Comerciales firmados por Chile permite a los importadores una rebaja total o parcial de Derecho Ad Valorem lo que justifica el bajo ingreso por este concepto.

En el campo de las exportaciones China sigue siendo el primer destino de nuestra oferta exportable cubriendo el 38,4% del total de ventas al exterior, Estados Unidos con un 16,4% y Japón con un 7,9%. Los envíos del sector minero siguen ocupando los primeros lugares con un 61,8% con más de US$51.595,00 millones y un incremento del 46,2% respecto del 2020.

Las ventas del sector no minero alcanzaron los US$31.874,00 millones lo que significó un crecimiento del 12,1% respecto del 2020 con productos como el maqui, la miel, carne de ave, celulosa, algas, nueces de nogal y cerezas, que obtuvieron alzas importantes respecto del año anterior. No obstante, también se reflejaron bajas en productos como; las paltas, mandarinas, clementinas, carne de bovino, cereales, aceite de oliva, leche, productos lácteos, erizos, moluscos y harina de pescado.

Es importante mencionar que hemos sido capaces de diversificar nuestra canasta exportadora, según el Subsecretario de Relaciones Económicas Internacionales, Rodrigo Yáñez, son “más de 600 los productos que alcanzaron un valor récord en sus ventas en el exterior el 2021; hierro, cerezas frescas, filetes de salmón, carbonato de litio, kiwis frescos, avellanas sin cáscara, frutillas congeladas, arándanos orgánicos frescos y vino Carmenère embotellado”. Sin embargo, nuestra oferta exportable cuenta con productos como; supresor de polvo, sanitizantes, fertilizantes orgánicos, desarrollo de software, aplicaciones de reportabilidad digital para inspecciones técnicas y gestión, sistemas de control de acceso, control y gestión de mantenimiento y servicios tecnológicos como el “Magic Eye” de Work Mining una empresa regional de la ciudad de Antofagasta. Una variedad de productos que han surgido de la mano de pequeñas, medianas y grandes empresas que se han atrevido a explorar y ampliar su visión de negocio.

Sin embargo, mostrar al mundo nuestros productos presenta grandes desafíos; distancia, tráfico, idioma, por nombrar algunos, pero, sin duda, la mayor barrera es el desconocimiento de la jurisprudencia que exige una operación de exportación y las distintas herramientas de apoyo al proceso. ¿Qué antecedentes deben contener los documentos de embarque?, ¿Contamos con la oferta que la demanda exige?, ¿Hemos incorporado todos los costos al precio de exportación? En este último punto han tenido especial importancia los costos de traslado de las mercancías, los procedimientos exigibles en cada puerto debido a la pandemia, el desconocimiento del lenguaje propio del negocio naviero y los costos que se involucran, los cuales representan un porcentaje cada vez más alto en el costo de la operación. Actualmente, la cadena de suministro se ha visto muy fracturada producto del atochamiento y cierre de puertos, cambios de ruta, roleo de carga y crisis de contenedores lo que termina afectando el costo total del traslado de la carga, lo que para una gran empresa significa una pérdida relativa, por los volúmenes de carga que mueve constantemente, sin embargo, para las pequeñas empresas es significativo, ya que sin capacidad negociadora ven menoscabado su margen, en cuyo caso el precio de venta debe soportar los costos lo que se traduce en un menor retorno de divisas.

Frente a este escenario hay organismos que cumplen un rol fundamental en el apoyo a los procesos de exportación, como el Servicio Nacional de Aduanas, el cual, como ente fiscalizador y facilitador del Comercio Exterior chileno ha tomado medidas frente a la contingencia de la pandemia y ha facilitado los procedimientos permitiendo que gran parte de estos se lleven a cabo de manera online, lo que ha permitido flexibilizar los procesos, lo que a su vez se traduce en una disminución de tiempo y costo para el usuario.

Fundamental ha sido el apoyo a nuestra oferta exportable a través de las distintas iniciativas que desarrolla constantemente ProChile con su red de 16 oficinas comerciales a lo largo del país y 56 alrededor del mundo. Para este 2022, a través de los distintos concursos de promoción de exportaciones se adjudicaron 189 proyectos; 103 proyectos silvoagropecuarios, 31 proyectos de servicios, 23 de Industrias de Manufacturas y 32 proyectos de Industrias creativas, alcanzando una inversión pública sobre los tres mil millones de pesos. Asimismo, el apoyo a través del acompañamiento y capacitaciones que impulsan y desarrollan el motor exportador de sus asociados, son herramientas fundamentales para el conocimiento y soporte en el descubrimiento de nuestro potencial exportador.

Actualmente contamos con 30 Acuerdos Comerciales que ha firmado Chile con 65 economías, lo que permite que más del 92% de nuestras exportaciones lleguen a países con los cuales existe un acuerdo comercial vigente. Pero esta historia tiene larga data, en 1960 nos hicimos parte en la firma de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) la cual se otorgó un segundo plazo hasta diciembre de 1980 para liberar las barreras arancelarias entre los países signantes, acuerdo que posteriormente es reemplazado por ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración), al amparo del Tratado de Montevideo, vigente y necesario para la Nomenclatura de la Asociación Latinoamericana de Integración (NALADISA) en la aplicación de los Acuerdos de Complementación Económica firmados con distintos países de la región. Desde entonces a la fecha, con el trabajo desarrollado por los equipos negociadores, que han trascendido a los gobiernos de turno, Chile ha desarrollado una política exterior que ha permitido no solo ofrecer nuestros productos en el exterior, sino, ser una plataforma de negocios para el mundo y la región, un trabajo que debemos seguir fortaleciendo.

Si observamos el escenario en términos de intercambio comercial hay varias interrogantes que debemos enfrentar, ¿Cuál debe ser nuestra postura frente a la participación de Chile en el TPP11?, ¿Qué tan importante es la región que cubre el TPP11 para nuestro país y nuestros socios comerciales?, ¿Qué cuota estamos dispuestos a perder con el intercambio desde y hacia el norte de África? y, por otro lado, si los costos de llegar a Oriente o Europa han aumentado considerablemente, ¿No es tiempo de mirar la región?, ¿Cuánto podemos transferir a nuestros vecinos de nuestra experiencia y conocimiento en términos de Intercambio Comercial?

Sin duda hay temas pendientes, la tarea es continuar haciendo uso apropiado de los acuerdos comerciales los cuales permiten una rebaja total o parcial del Derecho Ad Valorem en el país de destino, siendo los mayores beneficiados las pequeñas empresas que ven en estos mercados una oportunidad de negocio que les ayuda a soportar las tarifas, especialmente de fletes, debido a los pequeños volúmenes carga y capitales que manejan.

Asimismo, diversificar la canasta exportadora con productos con mayor valor agregado y potenciar iniciativas de incentivo que generen industria, mano de obra y alianzas estratégicas de encadenamientos productivos que permitan competir con países con un mayor nivel de productividad.

Ana L. Candia L.
Directora ALCL Foreign Trade

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