Despido del trabajador por supuesta comisión de hurto. Afectación del derecho a la honra ante actuación de Carabineros.

En el presente texto comentamos la sentencia del Segundo Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, RIT T-672-2019, de 24 de agosto de 2021, y que fuera confirmada por la Corte de Apelaciones de Santiago, en sentencia de Rol N° 3050-2021, de 27 de abril de 2022. El caso actual trata de la detención del trabajador por parte de Carabineros, ante la denuncia del empleador por el supuesto hurto que el trabajador habría cometido, motivo por el cual fue despedido posteriormente. El trabajador alegó despido vulneratorio de derechos fundamentales, en particular, la afectación del derecho a la vida privada y honra del trabajador.

En el presente texto, comentamos la sentencia del Segundo Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, RIT T-672-2019, de 24 de agosto de 2021, y que fuera confirmada por la Corte de Apelaciones de Santiago, en sentencia Rol N° 3050-2021, de 27 de abril de 2022. El caso actual trata de la detención del trabajador por parte de Carabineros, ante la denuncia del empleador por el supuesto hurto que el trabajador habría cometido, motivo por el cual fue despedido posteriormente. El trabajador alegó despido vulneratorio de derechos fundamentales, en particular, la afectación del derecho a la vida privada y la honra del trabajador.

El caso en particular comienza en el contexto de una revisión del bolso del trabajador, a la salida del establecimiento, todo ello según lo consigna el reglamento interno de la empresa. En dicha revisión, el guardia de seguridad se percata que el trabajador trae consigo un producto que corresponde a aquellos que son comercializados en el establecimiento. La empresa, en la contestación de la demanda, señala que se efectúa una revisión a la entrada del establecimiento, contexto en el cual se consigna si el trabajador o trabajadora trae consigo un producto que coincida con alguno que sea comercializado en el establecimiento mismo, de manera tal que no existan problemas a la salida del mismo, si se porta el mismo producto. En el caso actual, el producto que el trabajador llevaba consigo a la salida, no había sido identificado como tal en la entrada, por lo tanto, la empresa podía sospechar que se trataba de un hurto. La empresa solicitó al trabajador alguna boleta que acreditara la compra del producto en otro establecimiento, documento que el trabajador no pudo proveer en ese momento ni en otro posterior.

En ese mismo acto la empresa llamó a Carabineros, los cuales se hicieron presente en el establecimiento y condujeron al trabajador a la comisaría, como parte del procedimiento de la denuncia efectuada. Varios días después, y al no poder proveer de una boleta que acreditara que el producto fue adquirido, la empresa procedió a despedir al trabajador por las causales de falta de probidad e incumplimiento grave de las obligaciones que impone el contrato.

Acto seguido, el trabajador interpone denuncia de vulneración de derechos fundamentales con ocasión del despido, en particular, por vulneración de la vida privada y honra del trabajador, establecida en el artículo 19 N° 4 de la Constitución Política de la República. En primer lugar, denuncia la vulneración del derecho a la privacidad, pues en su visión el procedimiento de revisión de bolsos y mochilas es atentatorio a dicho derecho fundamental, al no respetarse los límites de la garantía constitucional alegada. Sin embargo, el Segundo Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, desestimó la alegación efectuada, pues en su concepto la medida de revisión de bolsos es proporcional en relación al derecho fundamental en juego, y objetiva en atención al objetivo buscado por el empleador. Así, en el considerando 7° de la sentencia señalada expone que;

es posible concluir que la inspección de las pertenencias de los trabajadores corresponde a un procedimiento aleatorio cuya finalidad es desplegar una labor preventiva por parte del empleador, orientada legítimamente a proteger su derecho de propiedad respecto de los bienes situados al interior del Centro de Distribución, siendo los mismos trabajadores quienes exhiben sus pertenencias a los guardias de seguridad teniendo presente que al ingresar productos ajenos al Centro de Distribución pueden identificarlos como forma de acreditar el dominio respectivo. Del mismo modo, se aprecia que para la inspección se destinan a guardias del mismo sexo que los trabajadores. Por tales consideraciones, la revisión a la cual fue sometido el demandante se conforma con los parámetros del artículo 485 inciso 3° del Código del Trabajo, pues existe justificación suficiente para su adopción, no es una medida arbitraria ni desproporcionada para su objetivo, cual es llevar un control preventivo con miras a proteger el derecho de propiedad, de manera que no se advierte una vulneración a la garantía de la protección a la vida privada del demandante. (2° JLT Santiago, RIT T-672-2019).

 
En consecuencia, el empleador tiene la justa pretensión de proteger la propiedad de los bienes del establecimiento, y con ello posee el derecho de establecer limitaciones y modalidades específicas de ingreso y salida de su establecimiento, siempre y cuando las medidas sean razonables en atención al objetivo propuesto y no impliquen una limitación desproporcionada de los derechos fundamentales de los trabajadores. En este caso el empleador efectúa una revisión sin discriminación alguna entre los trabajadores, sea que efectúe la revisión de todos los trabajadores o de forma aleatoria. De esa manera, se evita que la revisión tenga un carácter pre policial respecto del trabajador involucrado. Por otro lado, los guardias de seguridad no revisan directamente los bolsos y mochilas, sino que son los propios trabajadores quienes muestran sus pertenencias, y en el caso de trabajadoras mujeres se dispone la presencia de una trabajadora mujer para efectos de la revisión de las pertenencias. Por lo tanto, en opinión del juzgador, no existe vulneración a la privacidad del trabajador, y se rechaza la denuncia de vulneración de la privacidad del trabajador.

Ahora bien, en relación a la vulneración del derecho a la honra del trabajador, la sentencia del Segundo Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, ya individualizada, efectúa primero una aproximación conceptual a la honra, derecho fundamental también consagrado en el artículo 19 N° 4 de la Constitución Política de la República. Al respecto, también señala en su considerando 7° que;

Al proteger la honra de la persona, el ordenamiento jurídico establece al empleador una prohibición de adoptar medidas que menoscaben el respeto y buena opinión que se tiene de las cualidades morales y de la dignidad de una persona, que en síntesis corresponde al concepto de la honra en su ámbito objetivo, es decir, al buen nombre de una persona en sus relaciones sociales, ante terceros. Tal límite a las actuaciones del empleador se encuentra previsto en el artículo 5° del Código del Trabajo, en términos que el ejercicio de sus facultades legales tiene como límite el respeto a las garantías constitucionales de los trabajadores, en especial cuando pudieran afectar la intimidad, la vida privada o la honra de éstos. (2° JLT Santiago, RIT T-672-2019).

 
Sobre este punto cabe acotar que la jurisprudencia judicial ya ha adoptado una visión objetiva del derecho a la honra, la cual hace hincapié en la buena opinión que los terceros poseen acerca de la persona, situando la honra en un ámbito externo. Al contrario, el derecho a la honra en su faz subjetiva, que no es considerada por el juzgador como objeto de protección, consistiría en la afectación interna de la persona, producto de la degradación moral o a su propia dignidad a la que estuvo expuesto. El punto anterior es importante, pues si bien en el caso concreto, el trabajador agregó en su petitorio daño moral producto de la vulneración del derecho fundamental a la honra, el tribunal rechazó dicha pretensión por falta de prueba, pero eso no supuso, como luego veremos, el rechazo de la denuncia de vulneración a la honra del trabajador, al estar expuesta ésta en términos objetivos.

Así entonces, el trabajador alegó la existencia de un derecho a la honra, al ser imputado por un hurto que no cometió, ser denunciado y conducido a la comisaria por Carabineros producto de esta denuncia, y ser finalmente despedido por este hecho por las causales de falta de probidad e incumplimiento grave de obligaciones. Veamos que señaló la sentencia del Segundo Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, también en su considerando 7;

Según los hechos que se han tenido por acreditados en el considerando anterior, el demandante fue despedido luego de habérsele imputado un delito de hurto ante Carabineros de Chile, siendo detenido por tal motivo, en circunstancias que la misma demandada no ha acreditado la existencia del tal delito pues ni siquiera acreditó la interposición de alguna querella ante el respectivo Tribunal con competencia en lo penal.

Cabe destacar que los hechos del despido ocurrieron el 1 de marzo de 2019 alrededor de las 23 horas, momento en que el actor no pudo exhibir la boleta de compra del gel que portaba, lo que parece razonable pues no es de ordinaria ocurrencia que las personas lleven consigo todas y cada una de las boletas de los productos que usan para su cuidado personal, entre ellas las de un gel para ordenarse el cabello. En esas circunstancias, con mínima sensatez, el empleador perfectamente pudo haberle concedido al trabajador un plazo razonable para que le exhibiera algún documento que justificare la legitimidad del porte de aquel producto, sin embargo, como en ese momento a los ojos del empleador el actor no acreditó el dominio de la especie, aquel sospechó que se lo había hurtado y por ello se realiza el llamado a Carabineros, como lo explicó la testigo […], quienes detuvieron al trabajador en calidad de imputado por un hurto, que en definitiva no cometió.

Si bien es efectivo lo alegado por la demandada en su contestación, en el sentido que los procedimientos son resorte exclusivo de las policías y de los fiscales del Ministerio Público, no puede obviarse que la actuación de Carabineros de Chile fue promovida por la propia demandada ante el llamado efectuado por esta, cuando no existía ningún fundamento serio de un ilícito flagrante por parte del trabajador, de modo que la decisión del empleador no tenía respaldo legal sino que la mera sospecha del hurto, pudiendo haber adoptado una decisión más acorde a las circunstancias para despejar las dudas acerca del dominio del gel.

Concluye el Tribunal que a la demandada no le asistían razones para obrar como lo hizo, pues de los antecedentes no se advierte que el demandante haya hurtado la especie, sin embargo igualmente le dio un tratamiento delictual en el mismo lugar de trabajo y, desde luego, ante la autoridad policial, circunstancias que revelan que las facultades del empleador lesionaron el derecho a la honra del actor, con ocasión de su despido, al imputarle un delito que no cometió pues no resultó acreditado en modo alguno. Por tales consideraciones, se acogerá la denuncia de tutela de derechos fundamentales en los términos que se expresará en lo resolutivo. (2° JLT Santiago, RIT T-672-2019).

 
Como puede verse, el tribunal da por acreditada la existencia de una vulneración del derecho a la honra, al estimar que la forma de actuar de la empresa ha sido desproporcionada en atención a los hechos. En la práctica, sólo existía una mera sospecha de hurto, basada en indicios meramente especulativos, por lo tanto, la situación pudo haberse resuelto de forma interna, y no mediante la denuncia a Carabineros que implicó la detención del mismo trabajador. Tampoco se verificó en la especie la interposición de una querella criminal ante los tribunales respectivos, y sin probarse la existencia efectiva del hurto, el empleador dispuso el despido del trabajador.

Cabe señalar que el derecho a la honra no es vulnerado sólo por el hecho de imputar un delito en la carta de aviso de despido, que luego no ha podido ser suficientemente probado, sino por las circunstancias que rodearon el caso, esto es, la detención del trabajador por parte de Carabineros, en circunstancias que no se encontraban ante un hurto flagrante, sino una mera sospecha especulativa.

Santiago, 4 de julio de 2022.

Artículos relacionados

Back to top button