¡Atención inversionistas! Nuevo impuesto único de 10% art. 107 LIR inicia en septiembre de 2022

Las ganancias de capital en instrumentos bursátiles quedarán gravadas con la nueva tasa de 10%, que tendrá el carácter de impuesto único a la renta. Lo invitamos a informarse…

Resumen.  Con la Ley N° 21.420, de D.O. Viernes 4.02.2022 se creó un nuevo impuesto de tasa fija 10%, en carácter de único a la renta, que gravará el mayor valor obtenido en las ganancias de capital. Luego, la actual reforma tributaria en discusión pretende aumentar el impuesto a una tasa de 22%, homologándola al “Impuesto a las Rentas de Capital” (IRC) que gravará a los dividendos. Mientras tanto, ¿qué pueden hacer los inversionistas? Ante todo, informarse sobre los cambios inmediatos y los próximos que discute la reforma. Mantener sus inversiones pasivamente. No obstante, evaluar aquellos instrumentos bursátiles que por su mal comportamiento puedan venderse ahora para comprar aquellos de mejor desempeño, de manera de obtener los últimos ingresos libres de impuesto. A partir de septiembre, ¡ya es tarde!, porque el costo de las acciones y de otros instrumentos bursátiles aumentará en un 10%.

 
• Presentación

La nueva tasa 10% que tendrá el carácter de impuesto único a la renta fue creada por la Ley N° 21.420, de D.O. Viernes 4 de febrero de 2022 que “Reduce o Elimina Exenciones Tributarias que indica”, esto es, por la denominada “Reforma Tributaria chica”, que fue el último proyecto de ley en materia tributaria del Gobierno del expresidente Piñera.  Esta ley marca un antes y un después en el trato tributario de las inversiones que llevan a cabo los particulares, por medio de corredores a través de la Bolsa de Valores. No así con respecto a los inversionistas institucionales (ver Resolución Ex. SII N° 79, de 31.08.2022), a quienes no aplica esta nueva tributación.

De hecho, la ley modificó el art. 107 de la LIR en lo referente al mayor valor obtenido en la enajenación o rescate de acciones de S.A. Abiertas constituidas en Chile con presencia bursátil, y en las cuotas de fondos mutuos cuyas inversiones consistan en valores con presencia bursátil y en aquellas cuotas de fondos mutuos con presencia bursátil, pasando de un sistema liberado de impuesto a otro que aplica una tasa fija de 10%. Esto es solo el comienzo. ¿Por qué? Porque el proyecto de reforma tributaria del Gobierno del Presidente Boric, que se discute en el Congreso desde el 7 de julio de 2022, esto es, el Proyecto de ley que “Establece reforma tributaria hacia un pacto fiscal por el desarrollo y la justicia social”, busca incluso aumentar aún más esta tasa, fijándola en 22%. ¿La razón? Homologar el tratamiento de las ganancias de capital en instrumentos bursátiles a la nueva tributación que, con la reforma tendrán los dividendos, los cuales también se verán afectados con una tasa plana de 22%, conocida como “Impuesto a las Rentas del Capital” (IRC).

La gran crítica que ha señalado la opinión pública a todo esto, radica en que el Gobierno de turno se precipitó con incluir en el proyecto el aumento de 10% a 22% para dicho impuesto, sin esperar primero conocer cómo reaccionaría el mercado de capitales, ya que se trata de un tema altamente sensible para los inversionistas, sobre todo, en momentos donde la liquidez importa mucho. Esto porque pese al contexto político y económico que hoy atraviesa nuestro país y el mundo en general, el mercado de capitales ya está enfrentado a un escenario de alta volatilidad e inestabilidad con respecto a lo que ha ocurrido con el dólar últimamente, la inflación, la invasión rusa a Ucrania, entre otros aspectos, lo que viene a contribuir a “echarle más leña al fuego”. De hecho, la actual propuesta de reforma tributaria si por algo se caracteriza es por el alza sostenida de impuestos, ya que su foco está centrado enteramente en la recaudación. Sin embargo, deja de lado factores básicos como incentivar el ahorro y la inversión que son pilares fundamentales para revertir los magros resultados en materia macroeconómica; pero, en vez de eso -a juicio de algunos sectores- hará, nada menos, que, ahuyentar a los inversionistas del país. Esto, a menos claro, que se formulen los cambios necesarios.

Por otra parte, resulta inconcebible que tan solo a días para que empiece a regir el nuevo impuesto, la autoridad tributaria ni siquiera se haya pronunciado sobre el nuevo impuesto de 10% y cuál será su regulación. Se supone que el Servicio tuvo seis meses, de conformidad al plazo diferido de vigencia que estableció la Ley N° 21.420 en su Artículo segundo de sus “Disposiciones Transitorias”, tiempo más que suficiente para dar luz a la interpretación y alcances de la modificación dispuesta por la ley, pero a estas alturas nada ha ocurrido. El Servicio guarda silencio.

El Servicio desde hace tiempo ya se ha hecho el hábito de sacar interpretaciones prácticamente encima del cumplimiento de los plazos (ver Circular N° 39, de 31.08.2022). Bien sabemos que, existe un Principio de Conocimiento de la ley por el solo hecho de su publicación en el D.O., luego, nadie puede alegar ignorancia de ella. Sin embargo, todos sabemos que en Chile la autoridad tributaria es la que dicta las interpretaciones y los contribuyentes deben circunscribirse a ellas en sus actuaciones. Por lo que los derechos de los contribuyentes también se ven lesionados por el actuar tardío de parte de la autoridad, pero pareciera que a nadie le importa. ¿Le importará a la nueva DENACON (ex DEDECON)?

• Los costos de ser inversionista

El problema ha sido siempre la falta de liquidez, es decir, contar con dinero suficiente para poder gastar, ahorrar o invertir. Un inversionista bursátil sabe muy bien que hoy por hoy invertir en la bolsa puede llegar a ser muy atractivo, ¡claro! bajo una mirada de largo plazo ¡una vez que todo mejore!, a sabiendas que los precios de mercado de las acciones y otros instrumentos están mucho más bajos que hace algunos años. ¿El problema? Para invertir hoy se debe contar con liquidez suficiente. Y el dinero escasea por estos días y acceder a él a través de préstamos resulta muy costoso, a parte que se está desvalorizando mucho, más con el alza inflacionaria que está viviendo nuestra economía (la pérdida de poder adquisitivo de las remuneraciones de los trabajadores y sus familias) y la inestabilidad que ha generado la incertidumbre del próximo proceso eleccionario, pues -como algunos han dicho- se juega en ello el futuro del país, para bien o para mal. Ni qué decir del comportamiento del dólar frente a nuestra moneda y la intervención del Banco Central para salvarla de una depreciación que iba in crescendo, incluso frente a otras monedas a nivel internacional.

Conseguir esa anhelada liquidez tiene su costo. Sin embargo, a parte de los costos propios de hacer transacciones en bolsa a través de Corredores (la comisión, el IVA, entre otros), ahora el inversionista deberá sumar uno nuevo: un impuesto de 10% sobre las utilidades que se logren por la venta o enajenación de los instrumentos bursátiles. Además, recordemos que, por ejemplo, en el caso de las acciones, estas pueden redituar vía dividendos o a través del mayor valor que se obtenga por su enajenación. Por lo que también el inversionista debe considerar en la rentabilidad final la tasa del impuesto personal que debe enfrentar en el caso de los dividendos, la cual ahora -en su reemplazo- con la reforma tributaria se propone fijarla en 22% con la posibilidad de ser reliquidada en el caso de que la tributación final en el IGC del inversionista resulte inferior a una tasa efectiva o real de 22%. ¡No se olvide también el lector que la tabla del IGC modificará sus tasas de impuesto a partir del quinto tramo! Esto no hará, sino complejizar aún más la tributación del mercado de capitales y muy probablemente terminará alejando a un grupo importante de inversionistas locales, quienes buscarán otros instrumentos o plataformas de inversión fuera del país; o bien, hará que sean aquellos inversionistas incautos los que “paguen por los platos rotos”. Muchas veces el Fisco ha redituado de aquellos que han pagado el noviciado por no saber, o saber muy poco sobre los temas impositivos. En definitiva, los inversionistas deberán asesorarse muy bien sobre la tributación de sus instrumentos bursátiles a la hora de realizar sus inversiones, ya que, si antes no lo hacían porque sus ingresos por tales conceptos quedaban liberados de tributación, ahora no será así. El costo de confeccionar una Declaración Anual de Impuestos a la Renta (F22), por cierto, les será mucho más caro.

• ¿Qué puede hacer el inversionista en lo inmediato?

Si el inversionista, lo desea, en atención a que necesita contar con algún grado de liquidez, bien puede realizar la venta de algún saldo de su cartera de acciones -aquellas que estime que su desempeño próximamente iría a la baja-, con el fin de comprar aquellas que proyectan un mejor desempeño. De este modo, buscará materializar los últimos ingresos no renta.

Por otro lado, la mejor recomendación es mantener pasivamente las inversiones e informarse lo más que se pueda. No debe olvidar el inversionista que la reforma tributaria en discusión pretende aumentar el actual 10% a 22%.

¿Le retendrán al inversionista el 10% de impuesto?

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SANTIAGO, lunes 29 de agosto de 2022.

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